¿Dónde están nuestros hijos?

El 28 de marzo de 2022, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) presentó un tercer informe sobre la desaparición de nuestros hijos, los 43 estudiantes de la escuela Normal de Ayotzinapa en Guerrero.

El informe reveló la participación desconocida hasta ahora, de la Secretaría de Marina donde se evidencia la complicidad e implicación de altos mandos de las fuerzas armadas para acallar la verdad bajo un manto de completa impunidad. Los militares persisten en ocultar la verdad sobre el caso Ayotzinapa.

Los expertos informan de una operación de Estado donde se crea un montaje para proteger las necesidades y conveniencias de los poderosos en turno.

¿ A quién se esta protegiendo?

El GIEI asegura que agentes del Ministerio Público, cuerpos policíacos, funcionarios públicos,altas autoridades y políticos falsificaron actas, inventaron llamadas, alteraron las escenas del crimen para crear una simulación que conformó esa «verdad histórica» y así poder sabotear la investigación.

Así se comprueba una vez más que el autor responsable de esta desaparición forzada fue el Estado.
El basurero de Cocula nunca albergó las cenizas de nuestros hijos, al final solo sirvió como un patrón de fabricación de evidencias y montajes elaborados por las fuerzas armadas en contubernio con altas autoridades y la clase política para cerrar el caso.

La Sedena tanto como la FGR siguen sin abrir todos sus archivos y los implicados en las decisiones parecen estar fuera del alcance de la Ley.

Por eso nos preocupa que el Presidente, Andrés Manuel López Obrador nos externe por un lado su voluntad política para aclarar el caso Ayotzinapa, sin embargo, exculpe sin investigación alguna al actual almirante José Rafael Ojeda Duran quien era comandante de la Octava Región de Acapulco en el momento que se presentaron los fatídicos hechos en Iguala y después de que las pesquisas del GIEI arrojaron que todos los altos niveles de la zona estuvieron en comunicación directa a esa hora teniendo conocimiento de lo que allí ocurría . Así la misma exhoneracion que recientemente hizo el gobierno mexicano hacia el General Salvador Cienfuegos, cuando él fue una pieza fundamental para poder aclarar los sucesos y aún así solo demostró una gran resistencia a entregar y abrir documentos y testimonios importantes ligados al caso. Actualmente goza de completa impunidad.

A la fecha, la manipulación de los hechos por la SEMAR y demás complicidades nos deja ver que siguen
faltando muchas respuestas y que el paradero de nuestros hijos es desconocido.

Involucramientos escabrosos de los tres poderes de gobierno y de lnstituciones creadas para brindar a los ciudadanos verdad y justicia junto con las fuerzas armadas tanto de la Marina como del Ejercito, los cuales realizaron desde torturas hasta la obstrucción de justicia, alteraciones de las supuestas escenas del crimen, y un patrón, repetimos, de completa impunidad que se perpetua hasta el día de hoy dejando al desnudo una linea de corrupción inimaginable.

¿Así se imparte la justicia en nuestro país?

¿Por qué tardó casi ocho años la Marina en presentar un video que constata su presencia en el lugar de los hechos?
Afirmamos que el tema de la complicidad a alto nivel continúa pues la SEDENA obstaculiza y se niega a entregar documentación requerida para conocer lo que realmente sucedió utilizando su poder e influyentismo y resistiéndose a la transparencia sin consecuencia alguna.

Damos nuestro total reconocimiento y agradecimiento al Grupo Interdisciplinario de expertos independientes por su labor tan profesional y comprometida durante estos años a pesar de tantos obstaculos que han sabido sortear. También reconocemos a las organizaciones y ciudadanía en general comprometidas por lograr la verdad y la justicia.

A las Madres y Padres de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa nos queda claro a estas alturas que a siete años y seis meses de la busqueda de nuestros hijos los poderosos han jugado con nuestras esperanzas, nos han mentido sin contemplación mirándonos a los ojos. Sabemos que el tamaño de una mentira se mide por el largo de la explicación y el ancho de la excusa. Pero a ellos les decimos que seguimos y seguiremos firmes y de pie, no claudicaremos. Estamos fuertes pues un hijo se lleva toda la vida en el corazón , esa es nuestra fuerza y estamos seguros de que los encontraremos.

«El que miente una vez miente varias veces… el gobierno nos ha demostrado que sólo se sirve para sí mismo y no para dar justicia al pueblo»

¡ Vivos se los llevaron, vivos los queremos!
¡ Fue el Estado!

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