Declaración del colectivo Námakasia, Solidaridad con la Tribu Yaqui en torno al asesinato de Tomás Rojo y la violencia en contra de la Tribu Yaqui

A la familia del Ingeniero Tomás Rojo Valencia
A la Tropa Yoemia
A las autoridades tradicionales de la Tribu Yaqui
Al Congreso Nacional Indígena – Concejo Indígena de Gobierno
A la Sexta Nacional e Internacional
A los medios de comunicación libres, autónomos o como se llamen
A los medios de paga
A los pueblos del mundo

Quienes suscribimos, hemos tenido el honor de acompañar los pasos de la Tribu Yaqui en su historia reciente contra el despojo del agua del río Yaqui. Durante esta lucha, los hermanos yoeme´m Mario Luna Romero y Tomás Rojo Valencia fueron elegidos por su comunidad como voceros principales. Ellos asumieron la responsabilidad de visibilizar en México y en el mundo la digna y justa lucha contra la imposición del megaproyecto de muerte conocido como Acueducto Independencia, construido y puesto en marcha ilegalmente, violando los derechos de la Tribu Yaqui al territorio, autonomía y el uso de los bienes hídricos que les corresponden.
Seguir leyendo Declaración del colectivo Námakasia, Solidaridad con la Tribu Yaqui en torno al asesinato de Tomás Rojo y la violencia en contra de la Tribu Yaqui

MANIFIESTO BICENTENARIO DE LA BATALLA DE CARABOBO

“La Libertad del Nuevo Mundo, es la Esperanza del Universo.”
S. Bolívar.

El capitalismo experimenta una crisis sistémica y multidimensional. La humanidad padece sus consecuencias económicas y especialmente, afecta a las personas con menor poder adquisitivo. La pandemia del COVID-19 potencia la crisis, incrementa los problemas sociales y evidencia las injusticias del dogma neoliberal. Las políticas públicas ante el COVID-19 implementadas por los gobiernos que defienden el capitalismo neoliberal, colocan en peligro a la humanidad.

El manejo de la crisis sanitaria mundial, en el marco del neoliberalismo predominante con su racionalidad basada en la acumulación de capital, profundiza las desigualdades, incrementa la pobreza, aumenta el desempleo, arrecian los desalojos y la exclusión social.

La voracidad especulativa de las corporaciones farmacéuticas occidentales aunado a la pugna entre las potencias por la producción y adquisición de las vacunas contra el COVID-19, reafirma el carácter inhumano del modo de producción capitalista, la decadencia del modelo civilizatorio occidental y el colapso ético de un sistema de dominación articulado en función de la maximización de ganancias.

La hegemonía estadounidense está en declive. Sus clases sociales y élites dominantes están profundamente fracturadas. Su economía sufre una aguda depresión al tiempo que pierde importantes mercados. Las intervenciones militares en Asia han fracasado, la Unión Europea se distancia de algunas de sus políticas y además, EE.UU. enfrenta el desafío político-militar de las potencias emergentes.

La globalización neoliberal se convierte en su apuesta estratégica para preservar su dominación. Imponer su modelo es imperioso para derrotar a sus adversarios. La “Guía Estratégica Provisional de Seguridad Nacional” expone la intención hegemónica de la administración Biden. La humanidad sufre ya las acciones de la Casa Blanca que se desarrollan en el plano económico, en la disputa por áreas geoestratégicas, el control de las tecnologías como la 5G, ataques militares, en diversas agresiones orientadas a sostener su supremacía y en el reforzamiento de la OTAN.

La planeación de la OTAN, brazo militar de la globalización neoliberal, es un peligro para la paz ya que violenta la soberanía de las naciones, perpetra agresiones armadas contra los pueblos y crea condiciones para una confrontación no exenta de riesgo nuclear. Su perspectiva de expansión más allá del Atlántico Norte, hacia Europa del Este y América Latina, así como el cerco a Rusia y a China denota un peligro para el mundo entero.

En la actualidad el despojo de territorios evidencia su determinación de apoderarse y controlar, por cualquier medio, los minerales imprescindibles para las nuevas tecnologías, las fuentes de agua, energía y biodiversidad. La disputa por esos bienes comunes marca el orden internacional y es móvil de las campañas neocoloniales de las grandes potencias.

Sin dudas, el imperialismo es la principal amenaza para la humanidad. Sus políticas son extremadamente destructivas de la Madre Tierra, atentan contra la vida, estimulan el odio, socavan la paz y suprime la autodeterminación de los pueblos.

Su modelo se erige sobre la explotación de la clase trabajadora, la dominación de los pueblos originarios, el patriarcado que perpetúa el sometimiento de las mujeres, la tolerancia tanto de la esclavitud infantil como en adolescentes, la reafirmación de la feminización y racialización de la pobreza, a partir de concepciones supremacistas que lesionan la dignidad humana. El desprecio hacia la diversidad sexual, las personas con discapacidad y la segregación de los y las migrantes pobres, son muestras de un modelo que desdice de la condición humana. No obstante, los poderosos intentan “naturalizar” el orden y castrar la creatividad humana mediante las empresas de comunicación y las redes sociales. La industria cultural del capitalismo insiste en moldear el imaginario colectivo e imponer su racionalidad. Se trata de múltiples formas de control, diversas formas de relaciones de poder y variados mecanismos legitimadores de un orden mundial injusto.

En Nuestra América, región plagada de bases militares del Comando Sur de EE.UU., se desarrolla una trascendental batalla geopolítica. El ideario Bolivariano suscitó una oleada de cambios orientados a la segunda independencia de los pueblos de América Latina y el Caribe. La Casa Blanca remozó la Doctrina Monroe para nuevamente amenazar con colonizar el continente. Los canales de navegación, la Antártida, la amazonía, el petróleo, la biodiversidad, el gas, los minerales azules y los demás bienes naturales, son los objetivos estratégicos que animan la planeación estadounidense. Se trata de un plan orquestado para el saqueo que también afecta a nuestras culturas. Robo de los saberes ancestrales, privatización de la genética de los pueblos antiguos y memoricidio colectivo. La actualización de la Doctrina Monroe es parte de un plan global que se expande por el mundo. Transnacionales, mercenarios y servicios secretos despedazan África. Barcos occidentales se apoderan de Oceanía. Un arco gigantesco de tensiones y conflictos va desde el Ártico hasta la península de Kamchatka, pasando por Hindukush y el Himalaya.

Intentan balcanizar Eurasia, exterminar Siria y Palestina, derrotar a Irán, esclavizar el Índico, humillar a Vietnam y la República Popular Democrática de Corea, encadenar a las Filipinas, remilitarizar Japón. Toda una planeación para imponer la supremacía estadounidense, sin considerar los anhelos de las mayorías.

La humanidad reclama una alternativa ante la destrucción del planeta, la explotación humana y las injusticias sociales del orden actual. Nuestra América se une a ese clamor, donde destacan las históricas movilizaciones masivas de los pueblos de Chile, Haití, Colombia y Brasil. Esto aunado al regreso del Movimiento al Socialismo a la Casa Grande del Pueblo de Bolivia en 2020, así como a los recientes triunfos político-electorales en Chile, Perú y México, todo ello indica una nueva y esperanzadora situación para el continente. Un nuevo mundo germina en la resistencia de Asia occidental y en los cambios promovidos por las fuerzas populares y los gobiernos revolucionarios o progresistas de Nuestra América.

El ejercicio de una política exterior soberana de las potencias emergentes y su solidaridad con otros pueblos, es un elemento central en la configuración de la nueva etapa.

El mundo avanza hacia nuevos derroteros. La humanidad lucha por sus distintas cosmovisiones, clama para que su diversidad cultural confluya en un nuevo orden mundial donde otros mundos se hagan posibles pero este sea imposible. La liberación de los pueblos está sujeta a la posibilidad de edificar un nuevo orden caracterizado por un arcoiris de naciones soberanas y proyectos de sociedades basadas en la justicia y la solidaridad.

La realidad actual demanda comprender la diversidad de luchas en una apuesta decidida por nuevos modelos de convivencia humana. La emancipación pasa por la confección de nuevos mundos. El futuro demanda preservar la vida.

El Congreso Bicentenario de los Pueblos del Mundo se inspira en este sueño. Es un esfuerzo colectivo en función de la vida. Una apuesta ante el colonialismo aún existente y por consiguiente, acompaña las luchas de los pueblos por su soberanía. Este Congreso fundamenta su esperanza en la memoria histórica de las naciones y hace un llamado a la unidad ante el imperialismo. Unir a nuestros pueblos se hace impostergable para enfrentar la globalización neoliberal. Se hace imprescindible trascender la solidaridad para desarrollar un internacionalismo militante capaz de coordinar las luchas, retomar la iniciativa desde una agenda de los pueblos y cambiar la correlación de fuerzas a su favor.

A doscientos años de la Batalla de Carabobo, continuamos el rumbo señalado por El Libertador Simón Bolívar, bregar por la “mayor suma de felicidad posible” para nuestros pueblos. Un mundo más justo donde no falte el pan, la libertad, la salud y la alegría, requiere hoy luchar por la autodeterminación de los pueblos y asumir el internacionalismo como deber irrenunciable. Ese mundo lo soñó el Comandante Hugo Chávez y este Congreso está dispuesto a hacerlo realidad.

En este contexto, el “Congreso Bicentenario de los Pueblos del Mundo”, declara:

-Acompañamos todas las iniciativas tendientes a eliminar las patentes de las vacunas del COVID-19, impulsar la producción y la distribución de vacunas desde una racionalidad centrada en la defensa de la vida y en consecuencia, avanzar hacia el logro de un plan de vacunación mundial con arreglo a la solidaridad, la equidad y la justicia social.

-Condenamos medidas coercitivas unilaterales y demás agresiones criminales perpetradas contra la República Bolivariana de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Mozambique, Zimbaue, Irán, Rusia, Siria, Palestina, Yemen, República Democrática Popular de Corea, República Popular de China y demás pueblos del mundo.

-Denunciamos la proliferación de bases militares estadounidenses en América Latina y el Caribe así como su despliegue militar en la región ya que ello constituye un atentado a la paz y la autodeterminación de los pueblos.

-Apoyamos la justa demanda de Argentina acerca de su derecho soberano sobre los territorios de las Islas Malvinas.

-Exigimos al imperialismo estadounidense el cese de las agresiones contra Venezuela y la devolución del patrimonio usurpado de la República Bolivariana de Venezuela al Pueblo Venezolano.

-Rechazamos las iniciativas neocoloniales que lesionan la soberanía de los pueblos del África.

-Expresa nuestra solidaridad con los pueblos de Puerto Rico, Galicia, País Vasco, Cataluña y las Islas Canarias en su legítima lucha por su autodeterminación.

-Convocamos a las ciudadanas y ciudadanos del mundos a unir esfuerzos para luchar por preservar la vida, resguardar la paz, defender la soberanía de los pueblos y construir nuevos modelos de convivencia humana a través del desarrollo de una AGENDA 2021-2030 de los pueblos del mundo.

Igualmente, el “Congreso Bicentenario de los Pueblos del Mundo”, acuerda:

-Desarrollar, a partir de las peculiaridades geográficas y de cada sector, un sistema de formación político-ideológico que articule las distintas experiencias concebidas por las organizaciones políticas y sociales participantes de este Congreso.

-Articular los distintos esfuerzos comunicacionales de los partidos políticos, movimientos sociales y demás organizaciones populares para la producción y difusión de contenidos en la Plataforma de Comunicación Internacional Hugo Chávez.

-Constituir las delegaciones de comunicadores por sector y naciones participantes del Congreso Bicentenario para su incorporación como estudiantes en los planes de la Universidad Internacional de la Comunicación.

-Crear y/o fortalecer las estructuras organizativas y demás mecanismos de articulación aprobados en las mesas de discusión por los partidos políticos y sectores asistentes al Congreso Bicentenario, a los fines de cumplir las agendas de lucha adoptadas en dichas mesas e implementar las decisiones asumidas en la plenaria de este Congreso.

-Fundar un centro de pensamiento estratégico, constituido desde los partidos políticos y organizaciones sociales asistentes en este Congreso, capaz de construir una subjetividad acorde a la liberación de los pueblos del mundo y la emancipación de la condición humana.

Aprobado en la Ciudad de Caracas, Cuna del Libertador Simón Bolívar y Capital de la República Bolivariana de Venezuela a los 23 días del mes de Junio de 2021.

Petición al gobierno del C. Andrés Manuel López Obrador, sobre la cuestión palestina.

Ciudad de México, 20 de Junio de 2021
C. LIC. ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS

México está viviendo una época histórica de transformación, buscando dejar atrás el neoliberalismo, con toda la carga ideológica que supone y que significa anteponer los intereses del mercado a los Derechos Humanos y el respeto a la legalidad, y que tanto daño causó a nuestro país. Es por eso que, como líder de este proceso nacional, llamamos su atención sobre lo siguiente.

​ Hechos

El 29 de Noviembre de 1947, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas emitió la resolución 181, en virtud de la cual se partió el territorio de Palestina para crear el estado de Israel en aproximadamente el 54% de ese territorio, en tanto que el 46% restante, en tres regiones discontinuas, para que los palestinos crearan su propio estado; en la votación de esa resolución, dignamente, México se abstuvo.

Ante esa imposición, pues no fueron consultados, los palestinos se resistieron, lo que derivó en una creciente ola de ataques terroristas contra su población, que culminó con una declaratoria de independencia de la población judía que había sido refugiada en las décadas previas y que anunciaba el nacimiento de Israel, el 14 de mayo de 1948. Al día siguiente, el ejército con el cual ya contaba Israel inició una guerra contra la inerme población palestina, capítulo de la historia que los palestinos conocen como Al Nakba, la catástrofe, que ocasionó la expulsión de más de setecientos cincuenta mil personas de sus aldeas y poblados, la destrucción de más de quinientas de ellas, y el asesinato de decenas de miles de personas, incluyendo ancianos, mujeres y niños, con gran saña y empleando todo tipo de armas, incluyendo lanzallamas. Al final de esa guerra que culminó en 1949, Israel se anexó no el 54% del territorio palestino que contemplaba la resolución 181, sino el 78%.

El 5 de junio de 1967 dio inicio la llamada Guerra de los Seis Días, en la cual Israel ocupó la totalidad de Palestina, así como los Altos del Golán sirios, extensiones al sur del Líbano y la Península del Sinaí, de Egipto. Tras un acuerdo alcanzado con Egipto, le devolvieron el Sinaí, pero los territorios ocupados libaneses, sirios y palestinos, continúan con ese estatus, salvo una parte recuperada por los libaneses.

Ante estos hechos, cuya enumeración resultaría muy extensa, la Asamblea General de la ONU, el Consejo de Seguridad del mismo organismo, así como la Corte Penal Internacional, han emitido una larga lista de resoluciones, mismas que Israel se ha negado a respetar, destacando: la propia resolución 181, pues se han omitido los derechos de ciudadanía e igualdad jurídica, así como el carácter especial conferido a la ciudad de Jerusalem y se ha imposibilitado por todos los medios la conformación del estado palestino, contenida también en esa resolución; la resolución 194, en la que se destaca la afirmativa del derecho al retorno de los refugiados por la invasión de 1948; así como otras donde se hace un constante llamado al respeto de los derechos humanos y las leyes internacionales, evitando, por ejemplo, la construcción de asentamientos en los territorios ocupados; la resolución 242 del Consejo de Seguridad, que exige la retirada de las fuerzas armadas israelíes de los territorios ocupados, entre muchas más. Además de tomar territorio por medio de la guerra (contra un pueblo sin ejército), Israel ha implantado un sistema injusto que ya ha sido categóricamente señalado como Apartheid por Desmond Tutu y Nelson Mandela, en su momento, además de otras organizaciones como Human Right Watchers. Esto significa que el régimen impuesto en Israel contempla diferentes cuerpos de leyes para distintos grupos de personas, y no mencionamos ciudadanos, pues a la población palestina no se les reconoce ciudadanía. Este hecho nos llevó a enterar al Gobierno de la Ciudad de México de la improcedencia de la participación de una empresa en el proceso de licitación que realizaron para la adquisición de servicios e insumos para el mantenimiento de la línea 1 del STC Metro, y que fue debidamente atendida por el gobierno local, derivando en el retiro de tal empresa del mencionado proceso, toda vez que, de no hacerlo, el gobierno de la Ciudad de México y sus funcionarios caerían en los supuestos contemplados en la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid, del cual México es firmante, que significa, en pocas palabras, haber sido señalados por complicidad en la comisión de tal crimen, y por lo tanto, sujetos de persecución judicial en las cortes internacionales. Saludamos la justa decisión del gobierno a cargo de la Dra. Claudia Sheinbaum, quien instruyó oportunamente a los encargados de llevar adelante el proceso de adquisición para corregir la anomalía.

En las semanas recientes, Israel ha incrementado sus acciones de limpieza étnica en Jerusalem Este, capital de Palestina de conformidad con la resolución 181, ordenando el desplazamiento forzado de habitantes de los tradicionales barrios jerusalemitas de Sheikh Jarrah y Silwan, lo que derivó en manifestaciones de repudio. Estas manifestaciones fueron violentamente reprimidas, teniendo su clímax en el ataque de las fuerzas armadas sionistas a la mezquita de Al Aqsa. Estas acciones provocaron la reacción de la resistencia palestina en la franja de Gaza, que, en solidaridad con sus hermanos en Cisjordania, disparó unos misiles hacia posiciones israelíes, lo que a su vez sirvió de pretexto al régimen del hoy ex primer ministro Benjamín Netanyahu para emprender una nueva campaña de exterminio sobre esa sitiada extensión geográfica, la cual ha sido convertida en la cárcel a cielo abierto más grande del mundo, un auténtico campo de concentración. Esa campaña incluyó la destrucción del edificio que albergaba las instalaciones de importantes medios de comunicación, como AP y Al Jazeera, hospitales, incluyendo el único hospital Covid en la franja, el laboratorio de pruebas anti-covid, escuelas, mezquitas, librerías, y un sinnúmero de edificios de vivienda; todos objetivos civiles. La solidaridad internacional se manifestó masivamente en todo el mundo, incluyendo la muy digna y valiente manifestación de repudio a esas políticas genocidas israelíes por parte de grupos, desgraciadamente minoritarios, de ciudadanos judíos israelíes, pero también algunas marchas muy concurridas, en las cuales las comunidades judías de ciudades como Boston y Nueva York dejaron claro que tales políticas criminales no representan los valores del pueblo judío. Ante tal respuesta internacional, que también incluyó manifestaciones de repudio oficiales de la mayor parte de gobiernos del mundo, entre los cuales se encuentra el nuestro, el régimen israelí decidió pactar un alto al fuego. Sin embargo, ese alto al fuego es absolutamente insuficiente, pues solo cesó el bombardeo a la franja de Gaza, en tanto que se incrementó la represión contra los palestinos en la Palestina ocupada, y también en el propio Israel, donde han sido detenidos más de dos mil miembros de la comunidad palestina, a quienes despectivamente llaman “árabes”, como parte de una política negacionista. Sigue el hostigamiento en la explanada de las mezquitas en Jerusalem, el acoso en Sheikh Jarrah y Al Siwan, los ataques armados de “colonos judíos” en Cisjordania, que efectúan verdaderas acciones terroristas y se comportan a todas luces como bandas paramilitares, bajo la mirada cómplice de las fuerzas armadas israelíes que las “protegen” de las posibles respuestas con piedras de la población que sufre sus ataques, la práctica de disparar a los palestinos para provocarles mutilaciones o discapacidades, como a una puberta a quien dispararon por la espalda a la columna para dejarla parapléjica; los múltiples casos en que disparan con balas expansivas a las rodillas de hombres, niños o mujeres palestinos para causarles mutilación; el disparo de munición a los ojos para provocar la pérdida del globo ocular, o al cuello para provocar discapacidad motriz, como el caso citado de la niña, aunque ese fue por la espalda; o las prácticas que han empleado antes, de disparar al vientre de las mujeres embarazadas para matarlas a ellas y al producto. Así mismo, durante la campaña de bombardeos a Gaza se volvieron a utilizar sustancias prohibidas, como el fósforo blanco. Desde luego, continúan las amenazas y órdenes de desalojo en los ya citados barrios de Jerusalem y la demolición de viviendas y fábricas palestinas.

​ Consideraciones

Desde el año 2000, México mantiene un tratado de libre comercio con Israel, el cual incluye la contratación de servicios de asesoría y capacitación en materia de seguridad, así como la compra de software de aquel país para “vigilancia” y de armamento y equipamiento diverso. Este tratado conlleva una violación a la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen del Apartheid, que México firmó y ratificó, y que contempla en su Artículo III:
Se consideraran criminalmente responsables en el plano internacional cualquiera que sea el móvil, los particulares, los miembros de las organizaciones e instituciones y los representantes del Estado, tanto si residen en el territorio del Estado en que se perpetran los actos como en cualquier otro Estado, que

  • a) Cometan los actos enumerados en el artículo II de la presente Convención, o que participen en su comisión, la inciten directamente o se confabulen para ella;
  • b) Alienten o estimulen directamente la comisión del crimen de apartheid o cooperen directamente en ella.

Los métodos de control social, eufemísticamente llamados de “seguridad” que Israel vende como asesoría, así como el software, armamento y otro equipamientos que forman parte de su comercio exterior, son promovidos como “probados en el terreno”, lo cual significa que han sido empleados para la represión del pueblo palestinos con fines de limpieza étnica y preservación del sistema de Apartheid, por lo que su adquisición equivale a estimular la continuidad de esas prácticas. Gran parte de los productos de exportación israelí son elaborados en territorios ocupados y utilizando mano de obra sujeta a una explotación racializada, por lo que su compra también es violatoria de la citada Convención.

Orgullosamente, nuestro país también adoptó la Carta de Argel, que se encuentra en perfecta sintonía con los principios y la tradicional práctica de las relaciones exteriores de México. Todos los derechos de los pueblos garantizados en ese instrumento son violentados por el régimen de ocupación al cual ha sido sometido el pueblo palestino. Pero en esa misma carta se establece:
Artículo 30. El restablecimiento de los derechos fundamentales de un pueblo, cuando son gravemente ignorados, es un deber que se impone a todos los miembros de la comunidad internacional.

Si nos apegamos a lo dispuesto en el Estatuto de Roma, firmado por nuestro país, encontramos las definiciones de los delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, de acuerdo con los artículos de dicho Estatuto. A partir de tales definiciones, afirmamos que el régimen israelí debe ser sometido a juicio en las cortes internacionales por la comisión de los delitos de genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra, con el agravante, estos últimos, de que son cometidos en contra de una población civil carente de ejército.

Cabe resaltar que no es posible hablar de una guerra entre Israel y Palestina, puesto que mientras al primero se le ha permitido convertirse en una potencia nuclear a la que no se obliga, como a otros países, a ser sujeta de escrutinio de las respectivas comisiones internacionales, a los palestinos no se les permite armarse, resultando que apenas cuentan con una mínima resistencia pobremente armada mediante la adquisición clandestina de armamento que no es de ninguna manera comparable con el de Israel, y no cuenta con ningún tipo de vehículo militar. A pesar de ello, Israel comete casi todos los crímenes de guerra contemplados en el Estatuto de Roma, pero contra una población civil, lo cual, como ya citamos, es un agravante.

De manera similar, las continuas acciones de limpieza étnica y apartheid observada en Israel en contra del pueblo palestino viola los Convenios de Ginebra, en particular, el Cuarto Convenio de Ginebra que contempla la situación de la población civil en conflictos armados, reiterando que no se trata de un enfrentamiento entre dos ejércitos.

No omitimos recordar que el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948, implícitamente reconoce el derecho de rebelión con las siguientes palabras: “Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión (…)”.

En consecuencia nos dirigimos a usted para llamar la atención sobre la oportunidad que tiene México, bajo su conducción, de salvar las omisiones que hasta ahora ha cometido nuestra Nación, siendo una de las pocas en el continente que penosamente no reconoce al Estado Palestino y además contribuye a la consolidación del sistema de Apartheid y la comisión de los delitos, que de manera abreviada citamos en las líneas anteriores, mediante acciones que permiten normalizar la imagen del estado agresor, como si se tratara de uno respetuoso del estado de derecho, pero además beneficiándolo con una relación comercial que afecta directamente al pueblo palestino, pues contribuye a la continuidad de la opresión que condenamos. Cabe citar que en el pasado reciente, el estado opresor sudafricano, el cual impuso un sistema similar en contra de la población nativa, fue aislado de la comunidad internacional (con excepción de Israel y Estados Unidos, que siguieron fortaleciendo ese sistema) en lo político, militar, económico, cultural y deportivo, hasta que ese aislamiento y la creciente participación popular, sumado a la derrota del régimen sudafricano en la guerra que culminó con la independencia de Angola y Namibia, hicieron caer el régimen separatista y la liberación de Nelson Mandela quien sería el encargado de conducir una nueva etapa en la historia de aquel país.

​ Demandamos

En consecuencia de los hechos descritos y las consideraciones en materia de los instrumentos jurídicos internacionales, demandamos
1. La rescisión del Tratado de Libre Comercio con Israel, toda vez que constituye una violación a la ya citada Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid y convierte a nuestro país en cómplice de ese crimen de lesa humanidad.
2. La cancelación de todo acuerdo de cooperación en materia militar y de seguridad, en los tres niveles de gobierno, toda vez que las armas, los equipos y las técnicas que proporciona Israel por medio de tales acuerdos han sido utilizados para la comisión de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, en los términos que lo señala el Estatuto de Roma, del cual también México es firmante.
3. La expulsión de los agentes de corporaciones de espionaje israelí, que cuentan incluso con oficinas propias, toda vez que su involucramiento en crímenes de guerra en diversos países del mundo ha sido repetidamente señalado y que son asociados a la formación de grupos contrainsurgentes en nuestro país durante los gobiernos de la etapa neoliberal.
4. El reconocimiento de Palestina como estado independiente, con sus fronteras existentes al 4 de junio de 1967, como han demandado los propios palestinos.
5. Un pronunciamiento contundente exigiendo el fin de la agresión militar israelí en la franja de Gaza, asumida como primera medida del nuevo gobierno de Naftali Bennet y la represión mediante paramilitares y fuerzas armadas en Cisjordania y en el territorio israelí, que están alcanzando extremos brutales, como el linchamiento y el ataque a los domicilios con bombas Molotov y que ha desplegado consignas brutales de tipo fascista, llamando al asesinato de los palestinos.
6. Exigir el fin inmediato del genocida bloqueo a la franja de Gaza.

Saludamos la digna postura de México en el seno de la ONU, al demandar el juicio a Israel por la comisión de crímenes de guerra y nos congratulamos por ello.

Ciudadano Presidente, atentamente le pedimos que, congruente con la actuación que ha tenido ante la ONU, y conforme a la política de relaciones internacionales establecida en la fracción X del artículo 89 Constitucional, inicie el procedimiento respectivo, para dar por terminado el Tratado de Libre Comercio celebrado con Israel y cualquier otro acto de comercio con el régimen sionista que oprime, reprime y asesina al pueblo de Palestina.

    Firman:
    Asociación cívica Mexicanos Unidos.

    Lic. Porfirio Martínez González
    Lic. Enriqueta Chávez López
    M. Carolina Verduzco
    C. Armando Soto Baeza
    C. Francisco Pérez Rangel
    C. Juan Raúl Ramírez
    Dr. Jose Enrique Gonzalez Ruiz
    C. Ignacio Ocaña Guzmán
    C. Isaac Arauz León
    Lic. Lauro Jonathan Sol Orea
    Profr. Rafael R. Alfaro Velasco
    C. Edgar Hernández

    Suscriben
    Dra. Alicia Castellanos
    Dr. Gilberto López y Rivas
    C. Márgara Millán
    Dr. José Steinsleger
    C. Cecilia Zeledón
    Dr. Javier Hernández Alpízar
    Dra. Silvana Rabinovich
    Dr. Pablo Moctezuma Barragán
    Dra. Wilda Western
    Dr. Eduardo Correa Senior
    M. Alejandra Gómez Colorado
    Dr. Nayar López Castellanos
    C. Bernardo Pérez Balderas
    Biol. Claudia Rivera Garza
    C. Mario Saucedo Pérez
    Lic. Elizabeth Galina
    C. Rosa María Cabrera Lotfe
    C. Cristina García Aguirre
    Profr. Heriberto Margariño López
    C. Alicia Quiroga
    C. Adriana Durán
    C. Alma Alvarado
    Dra. Margarita Rosado
    Lic. Carlos A. Martínez Montoya
    Profr. Salvador Vila Campos
    Dra. Andrea Fernández Ortega
    MVZ. Jesús Alberto Martín Castillo
    C. Sara Morales Gallego
    C. Guadalupe López Alvarez
    C. Rosa Odavia Ángeles Cornejo
    C. Anton Castro Rivera
    C. Geraldine Kuehne Linares
    C. Fernando Enciso Saracho
    Lic. Héctor Manuel Díaz García
    C. Rafael Araya
    C. Gerardo Martínez González
    C. Angélica Hernandez
    C. Marco Eduardo Murueta
    C. Imuris Valle
    C. Pascual de Jesús González
    C. Luz María Aguilar
    Ing. Verónica Quintero
    Dra. Fadia Cervantes
    C. Gustavo Lara
    C. María Luisa Ventura
    C. Cristina Steffen
    C. Karina Velasco
    C. Ramon Zagal
    C. Laura Nava
    C. Ma Del Socorro Cataño Herrera
    C. Rita Guidarelli
    C. Shekoufeh Mohammadi Shirmahaleh
    Dra. Danivir Kent Gutiérrez
    C. Jorge Rodríguez Martínez
    C. Carlos Ángel Ballesteros Aviña
    C. Laura Andrea Sánchez Morales
    Lic. Olivia Mora
    C. Georgina Romero
    C. Zelime Estrada
    C. Marco Vinicio Saldaña Valero
    C. Jaime Tamayo
    C. Antonio Mendoza A.
    C. Juan Carlos López Peña
    C. Juana Leticia Rivera Ramírez
    C. Celina Soriano Flores
    C. Alfredo Ibarra Camacho
    Lic. Adrián Ramírez López
    C. Jimena Germán Blanco

    La Sexta con Palestina.
    Red de Resistencia y Rebeldía Tlalpan.
    Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba.
    Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela.
    Comité de Solidaridad con Venezuela Xalapa Veracruz.
    Maderas del Pueblo del Sureste, AC.
    Universidad de la Tierra en Puebla.
    Unión Autónoma de Pueblos y Barrios Originarios del Distrito Federal.
    Plantón por los 43.
    Unión de Pochtecas de México A.C.
    Asociación de Padres y Familiares de las Víctimas de Sucumbíos.
    Coordinadora Mexicana de Solidaridad con Venezuela, Capitulo Puebla.
    Instituto cultural José Martí, Puebla.
    Partido Comunes (Mexico).
    Salud y Conciencia.
    Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México.
    Colectivo de Telefonistas Zapatistas.
    Comité Universitario de Solidaridad con el Pueblo Palestino.
    Colectivo Insurrección Visual.
    Asociación Mexicana de Alternativas en Psicología.
    Consejo Nacional del Pueblo Mexicano.
    Movimiento de Unificación de la Lucha Triqui
    Trueque de ley por derecho
    Brújula Metropolitana
    Red Mujeres Violeta A C
    Educein, S.C.
    Centro Para la Prevención de la Violencia y el Abuso A. C.

    Saludamos el triunfo electoral del maestro Pedro Castillo Terrones en Perú

    Quienes integramos la asociación cívica Mexicanos Unidos enviamos nuestras felicitaciones al maestro Pedro Castillo Terrones por los resultados del proceso electoral desarrollado en Perú, y que lo convierten en el nuevo presidente de esa hermana nación.

    Desde ahora rechazamos cualquier intento golpista de la oligarquía continental que pretenda desconocer los resultados de un proceso que fue calificado positivamente por todos los observadores electorales, así como avalado por los propios representantes de casilla de la candidata perdedora.

    ¡Felicidades al pueblo peruano!

    ¡No a los intentos golpistas!