Condenamos la nueva intentona golpista en Venezuela

Condenamos decididamente los ataques golpistas contra el pueblo y el gobierno bolivarianos de Venezuela. El ataque realizado mediante el uso de un helicóptero secuestrado por un agente infiltrado de la CIA, deja sin lugar a dudas el carácter fascista de quienes están detrás de las acciones opositoras en el hermano país.

Acusamos a la derecha oligárquica de Venezuela y de toda América Latina que, disfrazados de ovejas mansas ante los medios de propaganda, actúan como feroces lobos rabiosos, cegados por el odio y la ambición.

Que nadie se engañe. Detrás de este aberrante montaje no hay ningún interés por el bienestar del pueblo venezolano. ¡Pero si no hay nada más contrario a sus propios intereses! La razón verdadera y única, es la enorme riqueza en recursos naturales que posee Venezuela y que, con un gobierno de tenencia social, aunque no exento de errores y contradicciones, le pertenecen al pueblo.

Las más grandes reservas de petróleo, las segundas reservas mundiales de oro, importantísimos yacimientos de uranio, torio, coltán, etc., además de los recursos hídricos, entre muchos otras, son las riquezas que ambicionan el imperio yanqui-sionista y sus lacayos, quienes se conforman con las migajas que el amo les ofrece para traicionar a nuestros pueblos. En México han seguido otra estrategia. Aquí es el terrorismo de estado, de la mano de militares, marinos, policías de diversas corporaciones, narcotraficantes y bandas paramilitares por la vía armada y la partidocracia que tiene secuestradas a las instituciones del estado, por la vía legal, la estrategia elegida para limpiar de población incómoda los territorios y entregarlos dócilmente al capital trasnacional, verdaderos gobernantes en nuestra tierra.

Hoy, como nunca, es urgente el concurso de los muchos que somos para soportar los embates necrófilos de los genocidas que imponen el sufrimiento en nuestros territorios. Solo con la participación directa, decidida y organizada desde abajo podremos derrotar a esa canallada.

El mundo no puede más. O frenamos la devastación, el despojo, la explotación, la represión, el desprecio por la vida, o pronto será irremediable el destino fatal para las formas de vida que hoy conocemos. No permitamos que la avaricia de unos pocos, y la falta de dignidad de una minoría sumisa, continúe imponiendo el mismo modelo de muerte y destrucción. Marchemos juntos, los pueblos del mundo, en nuestra defensa colectiva.

Hoy, Venezuela es Palestina. Venezuela es Ayotzinapa. ¡Venezuela somos todos!

¡Hasta la victoria!

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